A COMEEER!!
Por Namor Nas Leinad
El espíritu es anterior a la organización y el sentimiento es anterior al sistema. Así como el fundamento de la ciencia es la duda, el secreto lo es del sistema mafioso y la fe sostiene a la religión. Así también, el optimismo es el sentimiento que soporta todo el sistema capitalista.
Nuestro mundo, el sistema con que organizamos nuestro mundo se basa en la confianza de que en el futuro seremos más ricos. Qué se crecerá siempre. Porque, si no fuéramos optimista, todo se vendría a pique. Cuanto pagaría alguien por las acciones de una empresa que cada vez dé mayores pérdidas?. Y qué pensaría de un país con tasas de crecimiento negativas?. Por ello hasta los países mas pobres se llaman “paises en vías de desarrollo”.
Optimismo, todo irá bien. Hoy se crece y mañana también. Mañana será mejor que ayer. Sólo con este entender el sistema puede funcionar, la bolsa cotizar, los mercados operar. Crecimiento contínuo, tasas positivas y positivismo en tazas, en bandeja.
Para crecer sólo hay que comer, que consumir. Consumir recursos, alimentarse. Alimentar el sistema financiero con combustibles financiero. La historia nos muestra que siempre habrá combustible para el sistema, aunque sean combustibles de distintos tipos.
Cual fue el alimento del sistema a lo largo de breve historia del capitalismo?. Pues fue variado, a veces muy proteico como el que aportaba los cereales y carnes de países productores de materias primas en la primera división internacional del trabajo. Luego - en los setenta del S.XX- el alimento fue más graso, con el petróleo como plato principal y con exquisitos y accesibles petrodólares.
Pero cuando el negro alimento se mostró escaso, los cheff financieros dijeron “se cierra” y quisieron cobrar la adición. Descubrieron que cobrando en cómodas cuotas con incómodos intereses tenían tanto ingreso como para seguir creciendo. El alimento se llamó Deuda Externa y a seguir alimentando el sistema.
A poco de pasar el tiempo, los pagadores no tenían más efectivo y empeñaron sus casas y sus cosas, las vendieron a los privados para poder seguir alimentando al áureo becerro.
Optimismo, todo va bien. Si no hay más A, ya vendrá B. Si se acaba el dulce alimento de las privatizaciones no pasa nada. Ya estamos en las puertas de un nuevo siglo, con grandes avances tecnológicos, ya podremos sintetizar alimentos de la nada. Optimismo y a seguir alimentando al Sistema de Oro. De donde saldrá?. De internet, de las supercom. Boom tenológico: Qué rico!
Que dura poco? Que no alimenta? Que genera tantos gases que explota?. No problem!. Optimismo y a seguir buscando comida nueva. Hay queso guardado en los colchones de los futuros viejos. Alimentemos al sistema con sus pensiones, con sus planes de retiro, comida para hoy que para mañana falta tiempo…
Que grande está la bestia! Cómo crece! Qué bien! Optimismo! Alegría!. Mira lo grande que es la tierra, pues démosle tierra. La tierra vale y lo que vale cuesta. A cuanto la parcela? Cuanto por un metro cuadrado? Y por una hectárea? A ponerse que la fiesta sigue.
Nuevos problemas. Los terrenos se agotan. La construcción ya está cara. Cómo seguir creciendo? Los precios no aguantan. A buscar otra cosa que el mercado lo exige. Tasas positivas, crecimiento positivo. A buscar!
Ya está!. Lo tenemos! Que el mercado crezca con lo que hace crecer a los hombres! Que crezca con la comida de los hombres. Qué buena idea! Qué sensacional!. Invertir en cereales, maíz, soja y arroz. Esto sí que sabe bien. Siempre lo podremos hacer valer un poco más.
Este sí que es el capitalismo con rostro humano, si hasta come lo mismo que nosotros y, porqué no, a nosotros.


namor-nas-leinad dijo
Cuan real y poético es el artículo!. En cierta medida evoca a Scacciotta (salta violeta...)
5 Agosto 2008 | 12:34 PM