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Viví la turbulenta década de los 70 en la argentina. Con 18 años me acerqué al peronismo alentado por mi padre quien había sido un importante colaborador de Mohammad Mosaddeq el ministro iraní que fue expulsado por el Sha al intentar nacionalizar el petroleo persa.

Pero a mi padre le preocupaba más la cuestión nacional que la social (como decíamos en esa época). El era un seguidor de Rucci, mientra que para mí ingresar a la universidad y a la JUP fue prácticamente un único paso.

Poco duró mi militancia política. "Turco (así me llamaban) vos no entendes el fenómeno social de Perón". Lo que yo no entendía es como se podía ser de Perón y de Marx al mismo tiempo. Integración más lucha de clase. Unidad y confrontación. Me sonaban más al Yin y al Yan que a unidad dialéctica.

Por eso me alejé de la política y me volqué a mis estudios. La economartirología era una disciplina que se estaba abriendo paso en el mundo de las ciencias económicas; especializarme en ello fue un gran acierto.

Luego vinieron mis relaciones con Joseph Stiglitz, mis encuentros con Jimmy Carter y Ralph Nader y mis apariciones televisivas. Pero eso lo contaremos otro día…