Así nos enseño Federico
Si Namor es el maestro, F es la luz que lo guía. F, gran F, con tus magistrales e inescrutables (o inentendibles) mensajes del árbol, del nuevo lenguaje, del gran visir de oriente, F hoy soy yo quien quiere hacerte un regalo. Porque tú F hoy también te preguntas si Dios existiría si nosotros no existiéramos.
Se trata de la historia de Z, que vivió hace muuuchos años en la misma tierra en que naciera nuestro maestro. Le diré Z y no mencionaré su nombre completo para no despertar sensibilidades ni pudores. El texto, por supuesto, no es mío sino de ese otro maestro, el asesino de Dios quien por ¿ventura? también se llamaba Federico.
F Va por vos, para vos:
Cuando Z tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, -y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:
"¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!"
Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.
Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello.
¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan.
Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocirjarse con su locura, y los pobres con su riqueza.
Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!
Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar.
¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!
¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo y Z quiere volver a hacerse hombre"
-Así comenzó el ocaso de Z
.................................................F.N.

adoradordelsol dijo
Zoroastro, Zoroastro, Zoroastro no te adoran en el templo de Barbastro
1 Octubre 2008 | 08:57 PM